sábado, 18 de julio de 2015

Dos lápices, un relato VI

¡Buenos días! A continuación os presento mi tercera aportación a este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Esta es la sexta parte del relato, así que aseguraos de haber leído las anteriores y si ya lo habéis hecho, espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


Vaya si estaba castigada... Un mes entero. Sin embargo, no le importaba demasiado. Tenía otras cosas más importantes de las que preocuparse. ¿Podía su madre ser una criminal? ¿Qué habría hecho para ganarse una ánima tan oscura como la que vio aquella noche? Todavía se estremecía al recordarlo. Pero su curiosidad era superior a su miedo.

Decidió reunirse con la persona que la había metido en todo este lío. La que le dijo que fuera a la biblioteca y abriera ese dichoso libro por esa dichosa página. Se trataba del señor Leichter, su profesor de Literatura y Arte. Siempre había sentido un sentimiento parecido a la admiración hacia el profesor más enigmático del instituto, y unas irrefrenables ganas de visitar su despacho caoba. Al salir de clase, hizo tiempo hasta asegurarse de que el colegio quedaba prácticamente vacío. La luz encendida de su ventana le aseguró que estaría dentro. Llamó a la puerta con decisión y entró. El señor Leichter levantó la vista de su escritorio y exclamó: "Te esperaba".

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