sábado, 11 de julio de 2015

Dos lápices, un relato IV

¡Buenos días! A continuación os presento mi segunda aportación a este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Esta es la cuarta parte del relato, así que aseguraos de haber leído las anteriores y si ya lo habéis hecho, espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


"Sssabía que vendríasss... Elegida..." Evelyn se quedó helada como un témpano de hielo al oír esa voz tan tétrica y se sintió desfallecer... Sin embargo, aunó fuerzas para mantener la conversación con el ente. Sintió que algo había cambiado en su interior. "Essss la mirada" le respondió. "Losss humanosss gussstáisss de esssconder vuesssstrosss sssentimientosss y engañar a losss que osss rodean. Con la mirada essso dejará de ssser un obssstáculo para ti".

Cuando el espiritu se desvaneció, la muchacha, incrédula, decidió volver a casa. Según le había dicho la mujer, la mirada que le había otorgado le permitía ver el color del alma de las personas. Si eran de buen corazón, sus almas serían blancas, pero si obraban con maldad, entonces serían negras. Llegó a casa. Abrió la puerta. Con sigilo. La esperaban. En su cuarto. Su madre. Y pululando sobre su cabeza una llama que la observaba. Oscura como la noche. Negra como el ébano...

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