sábado, 26 de septiembre de 2015

Dos lápices, un relato XVIII

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


El silencio fue sepulcral y aparentemente interminable. El libro permanecía en esas manos, brillando y dibujando un sarampión de letras en el rostro de aquella mujer que se suponía, era su madre. Se rompió cuando empezó a leer:

- Aparte de por tener una llama negra sobre ellos, los miembros de las familias oscuras, se caracterizan por coleccionar objetos que los humanos considerarían inútiles... Y por aborrecer la luz del sol hasta el punto de tener que protegerse los ojos constantemente. Vaya, vaya, hija... ¡Qué interesante, la literatura que estudias!

Evelyn, sorprendida, empezó a atar cabos: su madre siempre tiene las persianas de casa bajadas casi por completo. Y siempre que sale de casa lleva gafas de sol... Pero ella creía que era por el glaucoma que le habían diagnosticado. Sin previo aviso, y con una fuerza sobrenatural su madre le tapó la boca y la agarró. Abrumada, se sintió desvanecer...

Un olor nauseabundo la despertó. Estaba en un lugar oscuro, que en seguida identificó con el sótano de su casa. Buscó la luz. Pero no la encontró. La invadió el pánico.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Amos y mazmorras Partes 1 y 2: El análisis definitivo

¡Hola al que esté leyendo! Hace un tiempo una amiga mía me había recomendado que leyera Amos y Mazmorras porque le habían gustado mucho. Siendo la literatura erótica un mundo nuevo e inexplorado para mí pensé que podía ser buena idea empezar, fiándome de su criterio (lo que no garantiza que vuelva a hacerlo xD).

La verdad es que he disfrutado mucho leyéndolos  y he aprendido una barbaridad sobre el apasionante mundo del BDSM (Bondage, Disciplina; Dominación, Sumisión y Sadismo Masoquismo). Sí, lo sé. Suena raro. Pero dejad que me explique...




Sinopsis

Cleo Connelly, una agente de policía de nueva Orleans, siempre ha querido entrar en el FBI, como su hermana Leslie, a la que admira. Tras varios intentos fallidos de ingresar, un giro del destino cambiará la situación por completo: su hermana, que estaba investigando un caso de trata de blancas, desaparece del mapa. Por ello, el FBI decidirá ponerse en contacto con su hermana Cleo para que le ayude a encontrarla. Sin embargo, no se trata de un caso simple, sino de una red clandestina de tratadores que se camuflan bajo la fachada de un torneo anual de BDSM llamado Amos y Mazmorras (basado en el juego Dragones y Mazmorras, frikismo al poder). Cleo tendrá que infiltrarse como una participante más del torneo para dar con su hermana y con los tratadores. Lo que ella no sabe es que necesitará un acompañante para infiltrarse, que no será otro que el agente del FBI Lion Romano, amigo de la infancia de las dos hermanas que se distanció de Cleo al ingresar en el FBI. Aunque su relación se haya enfriado hasta el punto de no querer ni verse, la situación requerirá que dejen a un lado sus rencillas y que se compenetren, haciendo aparecer sentimientos muy fuertes que ya se creían olvidados.

En el primer libro, llamado La Doma, se profundiza en la relación amo-sumisa tan característica del BDSM (sí, la Wikipedia puede ser taaaaaan esclarecedora...). Lion  ( experto en BDSM) adoptará el papel de amo y adiestrará a Cleo para que aprenda a ser una buena sumisa.  En este proceso (de unos pocos días de duración, pero extremadamente intensos) saldrán a la luz numerosas cosas sobre su pasado y se construirán estos dos personajes. Un hecho inesperado pondrá fin a la primera parte y desencadenará la trama de la segunda.

El segundo libro, llamado El Torneo, como su propio nombre indica, transcurre en su totalidad en el torneo de Amos y Mazmorras y resolverá todas las incógnitas que quedaron sin resolver en la primera parte. Está absolutamente cargado de acción y tramas secundarias que abren la puerta a las siguientes entregas de la saga.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Dos lápices, un relato XVI

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


"Los libros pesan como un muerto" pensó mientras transportaba la caja hacia su habitación y cerraba la puerta tras de sí. Muerta de la curiosidad abrió el primer libro que cogió cuya portada de cuero verde titulaba Literatura Española de los Siglos XVIII-XIX; "casi nada" pensó.

Se quedó decepcionaba porque, efectivamente, el libro hablaba de la literatura de ese período. "¿Qué esperabas?" le diría cualquier mortal... Puede que un portal dimensional a una época ilustrada que tuviera todas las respuestas que ella buscaba. Algo espectacular y secreto propio de los espías. Pero nada. Ahí sólo había lo que decía la portada. Ya se disponía a llamar a cualquiera de sus compañeros cuando, de repente, al tiempo que ella pasó por la página 54 (la misma página de aquel libro medieval que había empezado toda esa paranoia) las letras se desvanecieron, cambiaron de forma y brillaron delante de sus ojos. Su madre llamó a la puerta. "Me quiero morir" masculló. Siempre le decían que era muy romántica.


sábado, 12 de septiembre de 2015

Dos lápices, un relato XIV

¡Buenos días! Hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


El señor Leichter le relató su plan a Evelyn, que no pareció muy convencida de su éxito... Viendo que ya estaba anocheciendo decidieron dar por concluida la improvisada reunión y la muchacha volvió a su casa sin saber muy bien qué pensar. Nada más llegar se fue a su cuarto y se sepultó entre las sábanas y cojines de su cama, sin poder reprimir alguna que otra lágrima de frustración. No sabía en quién confiar y se sentía muy sola. Tuvo una pesadilla. Todo lo que le habían contado sobre sus padres era verdad. Y ella se convertía en uno de ellos. Y luego ya no había nada. Solo oscuridad.

Pero se despertó. Se despertó y estaba ella sola, atrincherada en su santuario particular. Era sábado y el sol brillaba en lo que parecía ser una mañana prometedora. Llamaron a la puerta y oyó a su madre levantarse para abrirla. Se incorporó y fue hacia la puerta para encontrarse con ella y saber quién llamaba. Cuál fue su sorpresa al encontrarse a Saúl y a James con un misterioso paquete en los brazos...

sábado, 5 de septiembre de 2015

La vuelta al cole

"Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación". Cito palabras textuales de Mark Twain para la frase de este mes de septiembre, que trae consigo la ansiada para unos y temida para otros vuelta al cole y a la rutina. Los libros, las increíbles ganas de estrenar el material escolar que has comprado hace pocos días, y las de reencontrarse con los compañeros, saber qué profe te tocará y lamentarte cuando lo sepas (o no)... Son un montón de sensaciones que se arremolinan en unos pocos días; pero una vez nos hemos acostumbrado dejamos de darle importancia.

Pero ¿alguna vez te has parado a pensar la influencia que puede tener la vida escolar en un niño? Todo su entorno, tanto sus compañeros como los profesores, ya sea consciente o inconscientemente influyen en su manera de pensar y actuar. Puede ser una experiencia enriquecedora, sí, pero nunca se debe olvidar que cada uno ha de pensar por sí mismo.

Por otra parte, pocas cosas hay tan ilimitadas como la imaginación de un niño. Y, como a la naturaleza, no es conveniente ponerle límites. Y esa es la tendencia que hay en los colegios... Sistemas herméticos e inflexibles que no están hechos para los alumnos sino para los docentes. ¿Por qué si un niño hace cosas que no se esperan de él se recurre siempre al sobreexplotado psicólogo en lugar de centrarse en sus necesidades? Cada niño es un mundo pero pretendemos que sólo haya un sistema para el mundo.

Cuando leo la frase de Twain comprendo que no es cuestión de evitar cualquier contacto con el colegio, sino que debes ser tú mismo a cualquier precio y tener tu propia ideología sin que nadie la tenga por ti.

Dos lápices, un relato XII

¡Buenos días! Tras una pausa en verano para cargar pilas, hoy os traigo la siguiente parte de este relato conjunto que escribo con A la sombra de los sauces. Aseguraos de haber leído las anteriores y si ya lo habéis hecho, espero que disfrutéis. ¡Feliz sábado!


La muchacha se quedó paralizada... La mujer, Grace, creía recordar, lo había vuelto a hacer: la había dejado completamente atónita. Podía leer a través de ella. Sus más oscuros secretos. Y ahí estaba, en lo más profundo; aquella noche en la que vio la llama negra orbitando sobre su madre.
- Eso no tiene porqué relacionarse con esa historia que os habéis inventado... Además aquella noche estaba muy cansada y había visto demasiadas cosas, ¿verdad? - dijo mirando con malicia a Grace.
- Sé que es difícil de creer, Evelyn, pero piensa que yo no ganaría nada mintiéndote. - repuso Leichter, conciliador -. No tenemos tiempo que perder así que será mejor que disipemos tus dudas cuanto antes. Por suerte para nosotros hay una forma muy sencilla de que abras los ojos. - Evelyn frunció el ceño -. ¿Qué? No me mires así. No todos los días puede un adolescente tenderle una trampa a su madre - sonreía con malicia -. A todo esto... ¿Dónde está tu padre?