martes, 13 de septiembre de 2016

Frases de El Principito

¡Hola! Hace casi dos semanas que ha llegado septiembre, el verano se termina y comienzan las clases. Toca volver a la rutina. Hoy os traigo, pues, uno de mis libros favoritos: El Principito de Antoine de Saint-Exupéry. Desde hace unos años he adoptado la costumbre de leerlo cuando termina el verano y viene bien para volver a sentirnos niños y aprender de nosotros mismos. Es fascinante viajar con el principito al planeta del rey, al del vanidoso, al del bebedor, al del hombre de negocios, al del farolero y el farol, al del geógrafo y a la misma Tierra. Huelga decir que recomiendo este libro a todo el mundo, lo haya leído o no, ya que tiene infinidad de matices por descubrir, así como grandes frases como éstas:






Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.)


Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digería un elefante.

¿Atarlo? ¡Qué idea tan rara!

Las personas grandes aman las cifras.

Los niños deben ser muy indulgentes con las personas grandes.

Es triste olvidar a un amigo.

En efecto, en el planeta del principito, como en todos los planetas, había hierbas buenas y hierbas malas.

¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol...

Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas.

¡Es tan misterioso el país de las lágrimas!

No supe comprender nada entonces. Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. [...] Pero yo era demasiado joven para saber amarla.

Es preciso que soporte dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas.

La autoridad reposa, en primer término, sobre la razón.

Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio.

Los vanidosos no oyen sino las alabanzas.

Las personas grandes son decididamente muy extrañas.

- ¿Por qué bebes?- Para olvidar.- ¿Para olvidar qué?- Para olvidar que tengo vergüenza.- ¿Vergüenza de qué?- ¡Vergüenza de beber!

Yo poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas. Pues deshollino también el que está extinguido. No se sabe nunca. Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tú no eres útil a las estrellas...

Tal vez este hombre es absurdo. Sin embargo, es menos absurdo que el rey, que el vanidoso, que el hombre de negocios y que el bebedor. Por lo menos su trabajo tiene sentido. Cuando enciende el farol es como si hiciera nacer una estrella más, o una flor. Cuando apaga el farol, hace dormir a la flor o a la estrella. Es una ocupación muy hermosa. Es verdaderamente útil porque es hermosa. [...] es el único que no me parece ridículo. Quizá porque se ocupa de una cosa ajena a sí mismo.

Los libros de geografía son los más valiosos de todos los libros. Nunca pasan de moda. Es muy raro que una montaña cambie de lugar. Es muy raro que un océano pierda su agua. Escribimos cosas eternas.

Cuando se quiere ser ingenioso ocurre que se miente un poco.

Me pregunto si las estrellas están encendidas a fin de que cada uno pueda encontrar la suya algún día.

- ¿Dónde están los hombres? Se está un poco solo en el desierto.- Con los hombres también se está solo.

No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo...

Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. [...] Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón...

Lo esencial es invisible a los ojos.

El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

Sólo los niños saben lo que buscan.

Yo, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría tranquilamente hacia una fuente.

Lo que embellece al desierto es que esconde un pozo en cualquier parte.


Tengo sed de esta agua. Dame de beber...



[...] los ojos están ciegos. Es necesario buscar con el corazón.



Cuando mires al cielo, por la noche, como yo habitaré en una de ellas, será para ti como si rieran todas las estrellas. ¡Tú tendrás estrellas que saben reír!



Comprendes. Es demasiado lejos. No puedo llevar mi cuerpo allí. Es demasiado pesado.


¿Sabes?, será agradable. Yo también miraré las estrellas. Todas las estrellas serán pozos con una roldana enmohecida. Todas las estrellas me darán de beber...


4 comentarios:

  1. ¡Hola! Me encanta este libro. También me gusta releerlo, porque, como dices, se encuentran matices nuevos o diferentes. Creo que nunca entenderé toda su complejidad, me sorprende en cada relectura, y eso no es fácil.

    Un beso!

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  2. ¡Hola!

    Este libro tiene frases incríbles ;) Coincido totalmente en lo de releerlo, siempre he pensado lo mismo.

    ¡besos!

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  3. Increible!!! Tengo que releerlo, pues hace mucho que lo leí,me quedo siguiendote, te invito a mi blog, y nos leemos ;)

    http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es/

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario! Ahora mismo te sigo. Nos leemos...

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